Suelos laminados

Los suelos laminados están de moda. Más resistentes y económicos que el parquet o la tarima, permiten actualizar una vivienda y hacerla más cálida y acogedora.

Existe una gran variedad de diseños y estilos. Desde los que imitan madera tradicional hasta los más modernos que emulan la piedra o el óxido.

Además son fáciles de instalar mediante un sistema de clic, en el que las lamas se encajan por presión.

Por eso son perfectos para pisos de alquiler, por ejemplo, donde no queremos invertir mucho en reformas. Y también para tiendas y establecimientos, donde los suelos sufren mucho trote.

Si quieres crear un ambiente único en tu casa –o negocio- gracias a los suelos laminados, aquí tienes algunos consejos.

 

Suelo Alabaster Barnwood, de Krono Original

Uso

Lo primero que debes analizar antes de cambiar el revestimiento de una habitación es el uso de la misma. Así podrás elegir suelos laminados con la resistencia apropiada en función del desgaste y el impacto.

Las cocinas y baños necesitan materiales con una protección especial, que aguanten la exposición al agua, manchas y limpieza frecuente.

También viene bien que los suelos laminados tengan un tratamiento antideslizante que evite resbalones en estas estancias.

Para los cuartos de juego de los niños existen productos silenciosos, que reducen el ruido ambiental. Y con tratamiento antiestático y repelente de la suciedad, que impide que se acumulen polvo y ácaros.

 

Nursery laminaat classic 863, un suelo de Quick Step.

 

Otras prestaciones que pueden incorporar los suelos laminados son una protección extra antirayado. Una buena solución en viviendas con usuarios en sillas de ruedas o carros de bebé.

Y si tienes mascota, opta un suelo antibacteriano.

Diseños

Los suelos laminados son revestimientos sintéticos formados por varias capas. La inferior proporciona estabilidad y actúa como barrera anti-humedad. La intermedia es un sustrato compuesto de madera prensada.

La superior, por su parte, es la capa de desgaste y es resistente a los arañazos, determinados productos químicos… Y bajo la misma se ubica la capa de decoración.

En ésta, los particulares diseños de los suelos laminados se consiguen con fotografías de alta resolución de maderas o baldosas. Los sofisticados sistemas de impresión que se emplean multiplican las opciones para crear ambientes únicos y personales.

 

Suelo laminado TRITTY 100 haya de Haro.

 

En estancias pequeñas y oscuras, los suelos laminados blancos aportan luminosidad. Si elegimos un gris claro –de plena tendencia-, le daremos un plus de modernidad.

Las lamas que imitan la madera natural aportan más calidez y se adaptan a los estilos más rústicos. Y podemos acentuarlo eligiendo un acabado de efecto desgastado.

Por el contrario, los suelos que recrean la piedra o el óxido nos ayudan a conseguir un ambiente tipo ‘loft’.

 

Suelo laminado Artens Hidraulic Soft, de Leroy Merlin.

 

En cocinas -y baños- podemos colocar suelos laminados que ofrecen la apariencia real de una baldosa o que imitan los acabados de los antiguos suelos hidráulicos. Aunque un revestimiento que recrea madera le confiere un aire nórdico muy agradable.

Limpieza de suelos laminados

Aunque los suelos laminados son muy resistentes, hay que limpiarlos correctamente para alargar su vida al máximo.

Para eliminar el polvo otros residuos sueltos, podemos barrer el suelo o pasar la aspiradora o la mopa. Las huellas y manchas se limpian con un paño ligeramente humedecido. En caso de usar fregona, tiene que estar bien escurrida.

La lejía, disolventes o productos abrasivos no son adecuados para estos suelos, ya que pueden dañar su superficie.

 

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