Con la llegada de la primavera, apetece inundar la casa de su alegría y vitalidad. Y decorar en tonos verdes es una manera sencilla de traer esas sensaciones al interior de la vivienda.

En diseño de interiores, el verde proporciona ambientes muy frescos y naturales, transmitiendo energía positiva. También es un color que invita a la introspección y estimula la creatividad.

Por su mezcla de amarillo y azul, al decorar en tonos verdes podemos tener colores cálidos y fríos.

Las gamas cálidas, con más amarillo, reflejan la luz y, por tanto, aportan luminosidad y dinamismo. Mientras que las gamas frías, con más azul, transmiten elegancia, equilibrio y estabilidad.

Por otro lado, podemos utilizar verdes más puros, como los manzana o pistacho, o con un matiz más agrisado.

Combinaciones

Otra ventaja de decorar en tonos verdes es que éstos combinan con muchos colores. Como sucede con las flores, que tienen infinidad de tonalidades y un tallo verde, podemos mezclarlo de diferentes formas.

Si recurrimos al círculo cromático, en el extremo opuesto al verde tenemos colores rojizos. Por el contrario, si optamos por un esquema armónico, los colores más próximos son los azules y amarillos.

Asimismo, se lleva estupendamente con los grises y blancos. Y otra combinación muy acertada para el verde es la madera.

Paredes y textiles

¿Y cómo podemos decorar en tonos verdes? Podemos dar protagonismo a las paredes de una estancia pintándolas de este color. Pero si nos parece excesivo o llamativo, podemos pintar sólo un muro.

Una pared verde nos permite destacar un mueble de madera especial, como un armario de corte rústico o colonial. La alternativa a la pintura son los papeles pintados de motivos geométricos o vegetales.

Fuente: Ikea.

Otra manera de insuflar aire fresco a nuestra casa es a través de los textiles. Si tenemos una decoración en la que predominan los tonos neutros –blanco, beiges, grises- no tendremos problema para combinarlo.

Es el momento de retirar las cortinas de invierno y darle un nuevo aspecto a la estancia de manera sencilla. Podemos combinar una tela con flores y hojas, como la de Ikea, con cojines lisos, que aporten matices.

Otra idea para decorar en tonos verdes el salón es un sofá verde, que acaparará el protagonismo y atraerá todas las miradas. Puede ser un mueble clásico o uno más actual, como el sofá clic-clac color verde anís de Maisons du Monde.

De manera similar a la de este ejemplo, podemos decorar la habitación de una adolescente. Lograremos un ambiente muy diferente, que crecerá con ella mejor que otras opciones más típicas, como el rosa.

Fuente: Maisons du Monde.

En la cocina

Finalmente, no podemos olvidarnos de la cocina. Personalmente, creo que poner todos los armarios verdes cansa con el tiempo. Es mejor mezclarlo con marrones y blancos. O elegir un tono frío y poner encimeras y suelos de madera.

Otra opción es usarlos en las paredes. Si tienes una cocina blanca rústica, prueba a pintar de verde la parte superior de las paredes. Animarás la estancia. Asimismo, puedes reservarlo para la encimera y los frentes, utilizando incluso el mismo material.

Y si no quieres hacer cambios ni obras, pon pequeñas dosis de verde utilizando plantas, un frutero con limas, los trapos de cocina, manteles…

Otra opción económica y resultona es comprar un platero o un carro auxiliar en madera sin tratar y pintarlos de verde con pintura a la tiza.